Jane Austen y la danza

 

​​​No hay adaptación audiovisual de Jane Austen sin escena de danza. El motivo no es que los directores quieran animar la escena con acciones vistosas y galantes sino que se trata de escenas existentes en los textos originales. Por su parte, el motivo de la insigne autora no era tampoco la simple ilustración de una costumbre habitual sino que se servía de la danza como metáfora o como parte de la acción para describir las relaciones entre los personajes y muy significativamente su carácter individual. Como ya hizo Shakespeare en el teatro, Jane Austen compara o establece una relación entre la evolución de determinadas danzas con la evolución de la vida en pareja en general. Ambos usos de la danza son ya explorados por Shakespeare como veremos, y ambos han sido estudiados y comentados extensivamente por académicos y profesionales del teatro. La importancia de la danza en su obra es evidente en muchos de los eventos de la Jane Austen Society inglesa que celebran bailes de época en ocasiones como el Jane Austen Day en Bath. La Jane Austen Society norteamericana por su parte, publica en su web una buena cantidad de artículos dedicados al uso y significado de la danza en la obra de la autora y, lo que es interesante, sobre las distintas formas en las que se ha llevado a la pantalla grande o la televisión. 

Aunque en la época de la Regencia en la que Austen escribió, las danzas sociales se habían renovado con importaciones del continente como los valses antiguos, parecidos a la alemanda barroca con sus figuras para entrelazar los brazos, y con el cotillón, la cuadrilla y otras , las danzas que más frecuentemente se encuentran mencionadas en la obra de Jane Austen son las English Country Dances, aunque el único título que menciona es La Boulanger. No solo eran danzas habituales por su popularidad sino que, como ocurre con otros autores, Jane Austen se sirve de los bailes sociales y su protocolo para exponer las reglas e incidencias de las relaciones de pareja. La conexión entre las Country Dances y el matrimonio, con sus vicisitudes la explica el personaje de Nothanger Abbey, Henry Tilney, a la atolondrada Catherine Morland  en el baile público de Bath, la Assembly: 

Considero que una country dance es un emblema del matrimonio(...) fidelidad y complacencia son las principales obligaciones de ambos y aquellos hombres que eligen no bailar ni casarse no tienen ya nada que los relacione con las parejas o acompañantes de sus vecinos (...) dado que en ambos casos, es un compromiso entre un hombre y una mujer, hecho para la ventaja de ambos, y que una vez se ha contraído, el uno pertenece exclusivamente al otro hasta el momento de su disolución. Es decir, que cada uno está obligado a no dar al otro causa para que él o ella desee haberse entregado a otro, y que les conviene evitar que su imaginación vague hacia las perfecciones de sus vecinos, o creyendo que estarían mejor con otro.

I consider a country-dance as an emblem of marriage .... Fidelity and complaisance are the principal duties of both; and those men who do not chuse to dance or marry themselves, have no business with the partners or wives of their neighbours (…) "that in both, it is an engagement between man and woman, formed for the advantage of each; and that when once entered into, they belong exclusively to each other till the moment of its dissolution; that it is their duty, each to endeavour to give the other no cause for wishing that he or she had bestowed themselves elsewhere, and their best interest to keep their own imaginations from wandering towards the perfections of their neighbours, or fancying that they should have been better off with any one else.

 

En una Country Dance, muchas parejas bailan juntas y aunque en todo momento te relacionas con otras, siempre terminas con tu pareja. Otra conexión similar la estableció Lady Mary Wortley Montagu en 1721 (1), extendiendo la metáfora hasta la vida después de la muerte:

Supongo que todo se resolverá en el Cielo como en una Country Dance, dos manos son dadas y retiradas sucesivamente mientras están en movimiento, al final cada uno se encuentra con su pareja cuando la jiga termina"

I suppose we shall all come right in Heaven, as in a Country Dance, tho hands are strangly [sic] given and taken while they are in motion, at last all meet their partners when the Jig is done.

De la misma manera, cuando la heroína de la novela no estaba en el mercado del matrimonio, Jane Austen la situaba intencionadamente fuera de los bailes, como en el caso de Anne Elliot en Persuasión:

Las chicas se volvían locas por el baile y las noches terminaban ocasionalmente en un pequeño baile (...) Anne, que prefería con diferencia el papel del músico a otro más activo, estuvo tocando country dances para ellas durante una hora.

The girls were wild for dancing; and the evenings ended, occasionally, in an unpremeditated little ball.... Anne, very much preferring the office of musician to a more active post, played country dances to them by the hour together.

 

 

 

 

 

 

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Como cualquier joven bien educada de su época, Jane era una gran aficionada a la música y a la danza, independientemente de que los bailes fueran el escenario aceptado para el ritual del cortejo y todo lo que se hacía y con quién tuviera repercusiones importantes en la vida social, tanto para hombres como mujeres. Jane Austen escribió a su hermana Cassandra sobre el baile de la Noche de Navidad en 1798 (2):

Hubo veinte danzas y las bailé todas, y sin fatigarme (...) Creo que podría haber bailado durante una semana juntos como por media hora.

En 1798 escribe a su hermana de nuevo para contarle la velada que pasó con el que sería su gran amor frustrado, el irlandés Tom Lefroy (2):

Procederé a informarte de que anoche tuvimos un baile extremadamente bueno. Casi me da miedo contarte cómo nos comportamos mi amigo irlandés y yo. Imaginate todo lo más descarado y escandaloso en la forma de bailar y sentarnos juntos. De todas formas, me puedo exponer solo una vez más porque él deja el país poco después del próximo viernes, día en el que vamos a bailar en Ashe después de todo. Es un caballeroso, atractivo y agradable joven, te lo aseguro.​

I shall proceed to inform you that we had an exceeding good ball last night..I am almost afraid to tell you how my Irish friend (Tom Lefroy) and I behaved. Imagine to yourself everything most profligate and shocking in the way of dancing and sitting down together. I can expose myself, however, only once more, because he leaves the country soon after next Friday, on which day we are to have a dance at Ashe after all. He is a very gentleman like, good-looking, pleasant young man, I assure you..

 

El comportamiento en los bailes muestra mucho de la personalidad de los personajes de Austen, como vemos en el caso de Mr. Darcy en Orgullo y Prejuicio, que muestra sus prejuicios sociales e intelectuales no queriendo bailar en general pero mucho menos con gente de rango inferior como la del entorno de Elizabeth Bennet. Sin embargo y al igual que el sensato Mr. Knightly en Emma, finalmente consigue vencer sus prejuicios para bailar con su amada, de forma que el baile se convierte en el símbolo de su entrega y de la aceptación pública de sus sentimientos .

Las hermanas de Elizabeth sin embargo parecen aprovechar todas las oportunidades para llamar la atención en los bailes por su exceso de entusiasmo y su falta de control, lo que trae dramáticas consecuencias para la familia. Cuando Jane Austen quiere ridiculizar a un pretendiente, describe hilarantes momentos en los que el caballero en cuestión se comporta de forma amanerada, egocéntrica o sencillamente como un imbécil, por ejemplo, Mr. Collins en Orgullo y Prejuicio o Mr. Elton en Emma.

Como se desprende de las cartas de Jane Austen y de sus propias obras , dentro del estricto protocolo siempre había lugar para la seducción y el cortejo pero también para el sentido del humor, la naturalidad y la empatía con los demás. La falta de estas cualidades en un baile eran para Janen Austen reflejo de una personalidad mezquina y poco inteligente. Al menos con poca inteligencia emocional, que diríamos hoy en día. En este vídeo vemos un ejemplo de cómo Mr. Collins, de Orgullo y Prejuicio hace el ridículo bailando. Un excelente trabajo del actor y de la coreógrafa Jane Gibson en esta versión de la BBC :

 

 

 

 

 

 

 

 

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Notas:

1. Wortley Montagu, Lady Mary. The Complete Letters of Lady Mary Wortley Montagu. Volume II: 1721-1751. Ed. Robert Halsband. Oxford: Clarendon P, 1966. 
 

2. Austen, Jane. Jane Austen's Letters. Ed. Deirdre Le Faye. 3rd ed. Oxford: OUP, 1995.

Para saber más: 

 

https://hablandodejaneausten.com/

http://jasna.org/publications/